Tras los pasos de Abraham
De una gran ciudad pagana al monte de la prueba: el viaje del hombre que creyó a Dios, y le fue contado por justicia.
Ur de los caldeos
El viaje comienza en una ciudad próspera junto al Éufrates, donde la familia de Taré vivía entre mil ídolos — y donde Dios escogió una casa para bendecir a toda la tierra.
El llamado en Harán
A medio camino de Canaán la familia se establece hasta que muere Taré. Entonces llega la palabra: deja tu tierra, tu parentela y la casa de tu padre — y Abram, a los setenta y cinco años, obedece.
El primer altar
Junto a la encina de More, en medio de la tierra prometida, Dios se aparece: "A tu descendencia daré esta tierra." Abram construye su primer altar en Canaán.
Invocar el nombre
En un monte entre Bet-el y Hai, Abram planta su tienda e invoca el nombre del Señor — un lugar al que volverá después de cada peregrinación.
El desvío del hambre
El hambre empuja a la familia a Egipto, donde el miedo lleva a Abram a hacer pasar a Sarai por su hermana. Dios guarda la promesa aun cuando falla quien la lleva.
El encinar de Mamre
Tras separarse de Lot, Abram se establece en el encinar de Mamre, en Hebrón. Allí Dios le dice que alce los ojos: todo lo que alcanza a ver, en toda dirección, será de su descendencia.
El pozo del juramento
Un pacto sobre un pozo da su nombre a Beerseba. Abraham planta un tamarisco e invoca al Dios eterno — por fin asentado en la tierra de la promesa.
La prueba en Moriah
Tres días de camino con leña, fuego y un cuchillo. En el monte, en el último instante, Dios provee el cordero — y la promesa queda sellada con un juramento.