Y donde quiera que entraba, en aldeas, ó ciudades, ó heredades, ponían en las calles á los que estaban enfermos, y le rogaban que tocasen siquiera el borde de su vestido; y todos los que le tocaban quedaban sanos.
Скопіюйте цей HTML на свій сайт — вільне використання, без ключів, без стеження. Додайте ?theme=light або ?theme=dark до адреси, щоб пасувало вашій сторінці.