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The Agony in Gethsemane

Reina-Valera 1909

Mat 26:36–46

  1. 36 Entonces llegó Jesús con ellos á la aldea que se llama Gethsemaní, y dice á sus discípulos: Sentaos aquí, hasta que vaya allí y ore.
  2. 37 Y tomando á Pedro, y á los dos hijos de Zebedeo, comenzó á entristecerse y á angustiarse en gran manera.
  3. 38 Entonces Jesús les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo.
  4. 39 Y yéndose un poco más adelante, se postró sobre su rostro, orando, y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí este vaso; empero no como yo quiero, sino como tú.
  5. 40 Y vino á sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo á Pedro: ¿Así no habéis podido velar conmigo una hora?
  6. 41 Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu á la verdad está presto, mas la carne enferma.
  7. 42 Otra vez fué, segunda vez, y oró diciendo: Padre mío, si no puede este vaso pasar de mí sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.
  8. 43 Y vino, y los halló otra vez durmiendo; porque los ojos de ellos estaban agravados.
  9. 44 Y dejándolos fuése de nuevo, y oró tercera vez, diciendo las mismas palabras.
  10. 45 Entonces vino á sus discípulos y díceles: Dormid ya, y descansad: he aquí ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de pecadores.
  11. 46 Levantaos, vamos: he aquí ha llegado el que me ha entregado.

Mrk 14:32–42

  1. 32 Y vienen al lugar que se llama Gethsemaní, y dice á sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que yo oro.
  2. 33 Y toma consigo á Pedro y á Jacobo y á Juan, y comenzó á atemorizarse, y á angustiarse.
  3. 34 Y les dice: Está muy triste mi alma, hasta la muerte: esperad aquí y velad.
  4. 35 Y yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que si fuese posible, pasase de él aquella hora.
  5. 36 Y decía: Abba, Padre, todas las cosas son á ti posibles; traspasa de mí este vaso; empero no lo que yo quiero, sino lo que tú.
  6. 37 Y vino y los halló durmiendo; y dice á Pedro: ¿Simón, duermes? ¿No has podido velar una hora?
  7. 38 Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu á la verdad es presto, mas la carne enferma.
  8. 39 Y volviéndose á ir, oró, y dijo las mismas palabras.
  9. 40 Y vuelto, los halló otra vez durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados; y no sabían qué responderle.
  10. 41 Y vino la tercera vez, y les dice: Dormid ya y descansad: basta, la hora es venida; he aquí, el Hijo del hombre es entregado en manos de los pecadores.
  11. 42 Levantaos, vamos: he aquí, el que me entrega está cerca.

Luk 22:39–46

  1. 39 Y saliendo, se fué, como solía, al monte de las Olivas; y sus discípulos también le siguieron.
  2. 40 Y como llegó á aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación.
  3. 41 Y él se apartó de ellos como un tiro de piedra; y puesto de rodillas oró,
  4. 42 Diciendo: Padre, si quieres, pasa este vaso de mí; empero no se haga mi voluntad, sino la tuya.
  5. 43 Y le apareció un ángel del cielo confortándole.
  6. 44 Y estando en agonía, oraba más intensamente: y fué su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.
  7. 45 Y como se levantó de la oración, y vino á sus discípulos, hallólos durmiendo de tristeza;
  8. 46 Y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad que no entréis en tentación.