The Anointing at Bethany
Reina-Valera 1909
Mat 26:6–13
- 6 Y estando Jesús en Bethania, en casa de Simón el leproso,
- 7 Vino á él una mujer, teniendo un vaso de alabastro de ungüento de gran precio, y lo derramó sobre la cabeza de él, estando sentado á la mesa.
- 8 Lo cual viendo sus discípulos, se enojaron, diciendo: ¿Por qué se pierde esto?
- 9 Porque esto se podía vender por gran precio, y darse á los pobres.
- 10 Y entendiéndolo Jesús, les dijo: ¿Por qué dais pena á esta mujer? pues ha hecho conmigo buena obra.
- 11 Porque siempre tendréis pobres con vosotros, mas á mí no siempre me tendréis.
- 12 Porque echando este ungüento sobre mi cuerpo, para sepultarme lo ha hecho.
- 13 De cierto os digo, que donde quiera que este evangelio fuere predicado en todo el mundo, también será dicho para memoria de ella, lo que ésta ha hecho.
Mrk 14:3–9
- 3 Y estando él en Bethania en casa de Simón el leproso, y sentado á la mesa, vino una mujer teniendo un alabastro de ungüento de nardo espique de mucho precio; y quebrando el alabastro, derramóselo sobre su cabeza.
- 4 Y hubo algunos que se enojaron dentro de sí, y dijeron: ¿Para qué se ha hecho este desperdicio de ungüento?
- 5 Porque podía esto ser vendido por más de trescientos denarios, y darse á los pobres. Y murmuraban contra ella.
- 6 Mas Jesús dijo: Dejadla; ¿por qué la fatigáis? buena obra me ha hecho;
- 7 Que siempre tendréis los pobres con vosotros, y cuando quisiereis les podréis hacer bien; mas á mí no siempre me tendréis.
- 8 Esta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado á ungir mi cuerpo para la sepultura.
- 9 De cierto os digo que donde quiera que fuere predicado este evangelio en todo el mundo, también esto que ha hecho ésta, será dicho para memoria de ella.
Jhn 12:1–8
- 1 Y JESÚS, seis días antes de la Pascua, vino á Bethania, donde estaba Lázaro, que había sido muerto, al cual había resucitado de los muertos.
- 2 E hiciéronle allí una cena: y Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados á la mesa juntamente con él.
- 3 Entonces María tomó una libra de ungüento de nardo líquido de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y limpió sus pies con sus cabellos: y la casa se llenó del olor del ungüento.
- 4 Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote, hijo de Simón, el que le había de entregar:
- 5 Por qué no se ha vendido este ungüento por trescientos dineros, y se dió á los pobres?
- 6 Mas dijo esto, no por el cuidado que él tenía de los pobres; sino porque era ladrón, y tenía la bolsa, y traía lo que se echaba en ella.
- 7 Entonces Jesús dijo: Déjala: para el día de mi sepultura ha guardado esto;
- 8 Porque á los pobres siempre los tenéis con vosotros, mas á mí no siempre me tenéis.