Y Daniel, cuando supo que la escritura estaba firmada, entróse en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que estaban hacia Jerusalem, hincábase de rodillas tres veces al día, y oraba, y confesaba delante de su Dios, como lo solía hacer antes.
Copie este HTML para o seu site — uso livre, sem chaves, sem rastreamento. Acrescente ?theme=light ou ?theme=dark ao endereço para combinar com a sua página.