Ciñeron pues sus lomos de sacos, y sogas á sus cabezas, y vinieron al rey de Israel, y dijéronle: Tu siervo Ben-adad dice: Ruégote que viva mi alma. Y él respondió: Si él vive aún, mi hermano es.
Copie este HTML para o seu site — uso livre, sem chaves, sem rastreamento. Acrescente ?theme=light ou ?theme=dark ao endereço para combinar com a sua página.